Cuando escuchamos hablar de amor propio, casi siempre pensamos en aprender a querernos, aceptarnos, reconocer nuestras cualidades y sentirnos bien con quienes somos.
Pero existe una parte mucho más profunda del amor propio de la que no hablamos suficiente: dejar de abandonarnos a nosotros mismos.
Porque sí, otras personas pueden abandonarnos. Pueden decepcionarnos, irse o no elegirnos. Pero también existe una forma de abandono mucho más silenciosa: aquella que ocurre cuando comenzamos a traicionarnos para conservar algo o a alguien.
- Nos abandonamos cuando callamos constantemente lo que sentimos para evitar conflictos.
- Cuando aceptamos menos por miedo a quedarnos solos.
- Cuando sacrificamos nuestra tranquilidad para mantener una relación.
- Cuando permanecemos en lugares donde sabemos que ya no pertenecemos.
- Cuando necesitamos que alguien más reconozca nuestro valor para poder reconocerlo nosotros.
Y muchas veces lo hacemos sin siquiera darnos cuenta.
Tu valor no depende de lo que otros vean en ti
Vivimos rodeados de mensajes que intentan convencernos de que nuestro valor depende de lo que podemos mostrar: la apariencia, el dinero, el éxito, el trabajo, los logros, las relaciones, los seguidores o la aprobación.
Pero todas esas cosas pueden cambiar. Tu cuerpo cambia. Tu situación económica puede cambiar. Un trabajo puede terminar. Una relación puede acabarse. Incluso las personas que hoy te admiran mañana pueden tener una opinión completamente diferente de ti.
Por eso, construir tu autoestima alrededor de la aprobación externa es peligroso. Tu valor tiene que existir incluso cuando nadie está aplaudiendo.
Cuando realmente sabes quién eres, ya no necesitas entrar a cada lugar preguntándote: “¿Les voy a gustar?”
Empiezas a preguntarte: “¿Este lugar también es bueno para mí?”
Y ese pequeño cambio puede transformar completamente la manera en que eliges tus relaciones, tus amistades y hasta tus oportunidades.
Algunas etapas difíciles también están construyéndote
Amarte tampoco significa vivir una vida sin dificultades. Hay temporadas de incertidumbre. Momentos en los que nada parece tener sentido. Puertas que se cierran cuando estabas convencido de que eran para ti.
Y nuestra primera reacción suele ser pensar que algo está saliendo mal. Sin embargo, muchas de las cualidades que hoy admiramos de nosotros mismos nacieron precisamente durante épocas que jamás hubiéramos elegido voluntariamente.
- La fortaleza muchas veces nació después de sentirnos débiles.
- La independencia apareció después de perder algo que creíamos necesitar.
- La seguridad llegó después de cuestionarnos.
- La claridad apareció después de atravesar la confusión.
No todo momento incómodo significa que vas por el camino equivocado. A veces estás viviendo precisamente la etapa que está preparando a la persona que necesitarás ser para lo que viene después.
Pero amor propio tampoco significa aguantarlo todo
Aquí existe una diferencia importante. Crecer puede ser incómodo, pero eso no significa que todo sufrimiento sea necesario.
Nos han enseñado a admirar el sacrificio: luchar, insistir, trabajar más, aguantar un poco más. La perseverancia es importante. Pero perseverar no significa destruirte para demostrar cuánto quieres algo.
Hay relaciones en las que solamente una persona está luchando. Trabajos que consumen mucho más de lo que ofrecen. Situaciones donde constantemente tienes que disminuirte para poder permanecer.
Y llega un momento en el que necesitas hacerte una pregunta incómoda:
¿Esto me está haciendo crecer o me está haciendo desaparecer?
Porque no deberías tener que perderte para conservar algo.
Soltar también puede ser una forma de amor propio
Cerrar ciclos puede doler incluso cuando sabemos que necesitamos hacerlo. Lo conocido nos da seguridad y muchas veces preferimos permanecer en una situación que ya conocemos antes que enfrentarnos a la incertidumbre de comenzar nuevamente.
Pero cerrar una etapa no significa negar lo que significó. Una relación pudo ser hermosa y aun así terminar. Un trabajo pudo darte grandes oportunidades y aun así dejar de ser el lugar correcto para ti. Un sueño pudo representar exactamente lo que querías hace cinco años y dejar de representar lo que quieres hoy.
Agradecer una etapa no significa que tengas que vivir en ella para siempre.
Hay cosas que llegaron para quedarse y otras que llegaron para enseñarte. Aprender la diferencia también es crecer.
La persona que nunca deberías perder
Tal vez necesitamos cambiar nuestra definición del amor propio. Amarte no significa sentirte increíble todos los días.
A veces amarte significa decir que no. Poner un límite. Alejarte. Comenzar otra vez. Dejar de perseguir. Aceptar una despedida. Confiar en que todavía existen capítulos de tu historia que ni siquiera has comenzado a vivir.
Puedes perder personas. Puedes perder oportunidades. Puedes cambiar de dirección. Puedes despedirte de planes que alguna vez imaginaste para toda tu vida. Y puedes comenzar nuevamente todas las veces que sea necesario.
Pero existe una persona que tiene que permanecer contigo durante cada una de esas etapas: tú.
Porque quizás el verdadero amor propio comienza cuando entiendes que puedes perder muchas cosas en esta vida… pero nunca más estás dispuesto a perderte a ti mismo.
Si este mensaje resonó contigo, te invito a escuchar el episodio completo “Amor propio también es no abandonarte” en mi podcast La Fuerza En Ti, disponible en Spotify y Apple Podcasts.
Continúa trabajando en ti, aprendiendo a reconocer tu valor, poniendo límites y teniendo el valor de soltar aquello que ya no pertenece a la persona en la que te estás convirtiendo.
Recuerda: la fuerza está en ti.