Todos conocemos las deudas financieras, pero existe una mucho más peligrosa: la que tenemos con nosotros mismos. En este episodio hablamos de las promesas que nos hicimos y nunca cumplimos, de los sueños que seguimos posponiendo, del perdón que nos debemos y del valor que necesitamos para convertirnos en la persona que siempre dijimos que seríamos. Porque la deuda más costosa no se paga con dinero… se paga con el tiempo de vida que dejamos pasar.